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30 mayo, 2012

Análisis de sangre en el embarazo: primer trimestre

Durante el embarazo se realiza habitualmente un análisis de sangre por trimestre para comprobar que todo va bien. La extracción de una pequeña cantidad de sangre proporciona información importante y abundante sobre la salud de la madre y del futuro bebé. Te explicamos qué se controla en el primer trimestre.

Los análisis de sangre durante el embarazo sirven para conocer el grupo sanguíneo, comprobar los niveles hormonales, detectar enfermedades infecciosas, anemia, diabetes... Por ello, constituyen una prueba rutinaria del embarazo y suelen realizarse una vez al trimestre. Deben ser siempre la matrona y el ginecólogo los que valoren los resultados.

Análisis de sangre en embarazadas: qué se estudia en todos los trimestres

En todos los análisis se hace un estudio rutinario de la sangre para cuantificar los glóbulos rojos (hematíes), glóbulos blancos (leucocitos), plaquetas y otros parámetros, como hemoglobina (proteína que lleva el oxígeno a los tejidos) y hematocrito (volumen en sangre que ocupan los glóbulos rojos). En el embarazo estos niveles (salvo los leucocitos) disminuyen.

Casi todos los análisis de sangre se acompañan de un análisis de orina para examinar la presencia y la cantidad de proteínas o de determinadas bacterias. Al final del embarazo, descubrir, por ejemplo, proteínas en la orina es signo de preeclampsia o tensión arterial elevada; la presencia de azúcar puede desenmascarar la diabetes gestacional, mientras que la de acetona indica carencia de azúcar.

Embarazo: análisis de sangre en el primer trimestre

Grupo sanguíneo y Rh. Aunque ya se conozcan, es necesario determinarlos en este primer análisis. Si el Rh de la futura madre es positivo (Rh+), no existe ningún problema, pero en el caso de que sea negativo (Rh-), será necesario realizar una prueba llamada test de Coombs para asegurarse de que en el organismo de la mujer no existen anticuerpos que puedan dañar al feto, en caso de que este sea Rh+. Esta prueba se repite mensualmente a partir del quinto mes.

Toxoplasmosis. Si la embarazada no ha pasado esta infección parasitaria, deberá adoptar medidas preventivas, como no tener contacto con las heces de los gatos y no consumir verduras crudas, embutidos y carnes poco hechas. El contagio de la toxoplasmosis durante la gestación supone un riesgo para el feto.

Rubeola. Es frecuente tener anticuerpos de la rubeola porque en España se vacunaba a todas las niñas. Si no se es inmune, habrá que extremar la precaución, sobre todo en el primer trimestre, para no contraer la enfermedad.

Hepatitis B y hepatitis C. Cuando la embarazada es portadora de esta infección, no se prescriben medicamentos durante el embarazo, pero deben adoptarse medidas especiales en el parto y una vez que nace el bebé.

Sífilis y VIH (SIDA). Ambas pruebas se realizan por protocolo. El objetivo es prevenir la transmisión al feto en el hipotético caso de resultado positivo.

Cribado bioquímico. En la sangre materna hay enzimas del feto (BHGC, estriol y alfafetoproteína), que se miden para evaluar el riesgo de que tenga una anomalía cromosómica, como el síndrome de Down. Esta prueba de forma aislada no es determinante, el ginecólogo debe valorarla junto a los resultados de la ecografía de la 12ª semana. Si el porcentaje de riesgo de ambas pruebas es de 1 entre 250 o mayor, se aconseja realizar una amniocentesis.

La etapa melancólica tras el parto

Si bien la llegada de un hijo es el momento más feliz de la vida de cualquier madre, lo cierto es que nadie habla de lo que afecta a entre el 50 y el 80 por ciento de las puérperas, y es la etapa melancólica posparto, llamada baby blues en inglés.

Efectivamente, aparece en el tercer o cuarto día tras dar a luz y de la misma forma desaparece hacia las dos semanas, genera malestar emocional en la mujer y no se considera un trastorno debido a lo común de la afección y a que desaparece por sí misma.

Se trata de sentimientos de tristeza que se generan debido a los cambios hormonales que ocurren en esos días, que de persistir por más tiempo se diagnostican como depresión posparto.

Estos síntomas de los que hablamos incluyen llanto, irritabilidad, cambios de humor, ansiedad, sensación de soledad, sensación de desasosiego, impaciencia. El estrés emocional y físico de recibir a un nuevo bebé, potencia estos sentimientos. Dormir poco y mal atendiendo al bebé, tampoco ayuda para nada.

Algunas tareas que ayudan a sentirse mejor son ejercitarse regularmente, comer sano, hacer cada día un pequeño tiempo para hacer algo que guste, intentar salir un poco de la situación saliendo a solas con su pareja o con amigos, dialogando con la pareja para dividir las tareas del hogar y del cuidado del nuevo bebé.

Si el malestar es muy severo o si estos síntomas no desaparecen a las dos semanas tras el parto, es momento de consultar al especialista porque podría tratarse de depresión posparto, pero de lo contrario es cuestión de tener un poco de paciencia y esperar que todo pase.

El niño tiene un amigo imaginario

En ocasiones los padres se muestran preocupados porque su hijo o hija habla, rie y juega con un ser que no es real. Esto significa que el niño tiene un amigo imaginario, y es algo muy normal entre los pequeños.

Se la conoce como etapa del pensamiento mágico (un nombre muy poético) en la que el el niño crea su pequeño mundo de fantasía. Suele darse en niños a partir de los dos años y va desapareciendo alrededor de los seis o siete años, edad a la cual empiezan a diferenciar los límites entre el mundo real y el imaginario.

El amigo imaginario

El amigo imaginario puede llegar a tener nombre y personalidad, e incluso dormir con el niño y ocupar un sitio en la mesa familiar.

El niño asegura que su amigo imaginario existe “de verdad” y lo convierte en parte de su vida como si fuese un hermano o un amigo más. Puede acompañarle durante días, meses o quizás años.

Es un comportamiento más frecuente en hijos únicos, niños con una amplia diferencia de edad con sus hermanos mayores, o niños demasiado solitarios. El amigo imaginario viene a llenar esa soledad que sienten por pasar la mayor parte del tiempo entre adultos, sin niños a su alrededor.

Por más que los padres jueguen con el niño, él siente la necesidad de relacionarse con sus iguales. Y al no tenerlos “a mano” se inventan un amigo imaginario, un colega inseparable que siempre está allí cuando lo necesita.

Una vía de escape emocional

El niño proyecta en su amigo imaginario lo que siente en esa etapa de su vida, comparte y expresa sentimientos, tanto positivos como negativos. Lo hace partícipe de sus emociones, sus alegrías y sus miedos y le acompaña en momentos que pueden causar cierta ansiedad en el niño como cambiar de colegio, una mudanza o la separación de los padres.

Representa un cable a tierra, una vía de escape a través de la cual el niña canaliza sus preocupaciones, reduciendo muchas veces el estrés y la ansiedad.

Cómo reaccionar si el niño tiene un amigo imaginario

Los padres pueden verse desorientados al notar que su hijo tiene un amigo imaginario demasiado “real”. Pero para el niño su amigo existe de verdad y puede resultar decepcionante que los padres no crean en él.

Lo mejor es actuar con naturalidad y “seguirle la corriente” aceptando a su amigo imaginario.

Cuándo preocuparse

Que el niño tenga una amigo imaginario es algo absolutamente normal, no obstante hay que estar alerta a ciertos comportamientos o circunstancias preocupantes a las que pueda estar expuesto el niño.

Hay que vigilar las reacciones del niño y cómo le hace sentir ese ser creado por su imaginación. Por ejemplo, si despierta en él reacciones agresivas o violentas.

Es preocupante también si el niño se aísla completamente de su entorno real para relacionarse únicamente con su amigo imaginario, dejando de lado actividades cotidianas o rechazando estar con otros niños o adultos.

Asimismo, hay que descartar que el niño sufra algún tipo de alucinación, y buscar ayuda profesional si pasados los seis o siete años, cuando ya empiezan a desarrollar cierta lógica, continúa la relación con su amigo imaginario.

En definitiva, la existencia de un amigo imaginario en la infancia es algo normal. Se cree que entre el 12 y el 30 por ciento de los niños han tenido uno en algún momento de su infancia.

Los niños pueden ser extremadamente imaginativos. Debemos tener en cuenta que la infancia es un período mágico en el que la realidad convive con la fantasía.

23 mayo, 2012

Prepara los pies para las sandalias

Durante el embarazo no le declares la guerra a tus pies. Aunque se hinchen y molesten más de lo normal, lo mejor es cuidarlos como siempre hemos hecho y ponerlos a punto ahora que llega el verano para lucir tus sandalias favoritas.

Durante el embarazo los pies se hinchan, sobre todo cuando hace calor. Esta situación es también conocida como edema y se origina por diversas causas que, si las controlamos, podremos lucir unos pies espléndidos este verano.

Cómo controlar la hinchazón de pies

El principal motivo por el que a las embarazadas se le hinchan los pies es la retención de líquidos, aunque los cambios fisiológicos que ocurren durante el embarazo también pueden influir. Por ejemplo, la dilatación generalizada de los vasos sanguíneos y el aumento del volumen de sangre en un 50% o también el aumento de peso.

Para evitar el hinchazón de pies hay que controlar estos factores: tener el peso en los límites establecidos y evitar la inmovilidad, tanto de pie como sentada.

Evita pasar de pie mucho tiempo y descansa las piernas apoyando los pies en una almohada para que estén más altos que el resto del cuerpo.

De la misma forma. Intenta no estar mucho tiempo sentada, ya sea durante tu jornada laboral o en casa. Da pequeños paseos de vez en cuando.

Trata de realizar ejercicio moderado, de forma rutinaria, ya que así la sangre fluirá y la hinchazón disminuirá.

Mantener la temperatura corporal fresca también es una gran ayuda.

Ahora, con los pies menos hinchados puedes proceder a lucir tus mejores sandalias como has hecho verano tras verano.

Consejos para una pedicura completa

-Relajación: elije el momento del día que más te apetezca para relajarte mientras pones tu pies a punto. Sumérgelos en agua templada y añade sales o jabón del olor que prefieras. Concíbelo como un rato solo para ti.

-Durezas: elimina tus durezas, puedes hacerlo con piedra pómez o con productos especiales que podrás encontrar en la farmacia. Hazlo con cuidado para no hacerte daño.

-Limar e hidratar: lima las uñas igual que haces con las manos y dales la forma que más te guste para después pintarlas. Hidrata los pies con tu crema hidratante habitual o si lo prefieres una específica para pies. Además, la crema los mantendrá frescos.

-Esmaltado: Elige un color de esmalte que te guste o que vaya a juego con tus sandalias y dale color a tus uñas. Recuerda dar una capa de brillo protectora por encima para que dure más y no tengas que repetir la operación muy a menudo, ya que según avance tu embarazo te resultará más complicado.

Como ves, durante tu embarazo puedes lucir unos pies perfectos para llevar sandalias y seguir tus rutinas de belleza como has hecho antes. Y aprovecha para que de vez en cuando te mimen un poquito y ¡te den un buen masaje en los pies!

Trastorno Obsesivo Compulsivo postparto

La depresión posparto es una dolencia más o menos conocida en la actualidad, y todo el mundo sabe de qué se trata. Pero los cambios hormonales que produce el embarazo y el parto pueden traer aparejados el desarrollo de un trastorno obsesivo compulsivo postparto.

Es que la mayoría de las madres sufre cierta ansiedad tras el nacimiento del bebé, en especial si es el primero, y se preocupan por ver si lo están haciendo bien, si el niño está bien. Pero si esa preocupación se torna excesiva, es cuando puede desarrollarse el T.O.C. postparto, que se considera que afecta a entre el 2 y el 9 por ciento de las madres recientes.

Estas mujeres llevan al extremo las preocupaciones normales de las madres de un recién nacido. Por ejemplo, pueden bañar al niño varias veces al día preocupadas por la higiene, u obsesionarse con los gérmenes y desinfectar y esterilizar todo hasta que no tiene más sentido.

Otras mamás en cambio temen hacerle daño al niño, así es que llega un punto en que ya no pueden cargarlos en brazos por temor a que se les caiga, o no los pueden bañar porque temen que se ahogue.

Otro signo de alarma es que mientras que una mujer sin este problema va adquiriendo confianza a través de los días, cuando se presenta el T.O.C. el miedo va creciendo e imposibilitando cada vez más el accionar de esa mamá.

Las que ya han tenido un diagnóstico de T.O.C. o de un trastorno de ansiedad antes del embarazo, son más susceptibles a padecer esta dolencia. Pero estudios recientes demostraron que entre aquellas embarazadas a las que se les habló en los cursos de preparto sobre el T.O.C., enseñándoles a identificar las señales y se les dio herramientas para controlar los pensamientos obsesivos, hubo menos casos, y evolucionaron mejor.

Cambios de humor en el embarazo

Una de las peores sensaciones que recuerdo de mis embarazos, y probablemente recuerden los que me rodean, son los cambios de humor en el embarazo, y eso que puedo decir que era afortunada porque no se sucedieran constantemente.

Pero echando la vista atrás me vienen a la cabeza llantos y enfados por razones que ahora considero nimias, preocupaciones y estados bajos de ánimo por cuestiones que ahora no me afectarían tanto. Al tiempo, pueden aparecer fases de euforia, de actividad intensa, o por el contrario de bajón emocional, tristeza e inactividad.

Las hormonas son las grandes responsables de los cambios repentinos de humor durante la gestación: los niveles de progesterona y estrógenos se duplican, con lo que la parte emocional supera a la racional.

Aunque no resulte fácil, podemos intentar controlar esos cambios emocionales durante el embarazo, registrando en una lista los momentos o situaciones que nos provocan malestar e intentar que no se repitan, modificar esos hábitos o hablar con las personas implicadas para buscar su apoyo y comprensión.

Y es que los cambios bruscos de humor pueden ser debidos muchas razones indirectas, desde una mala digestión a un mal descanso. Las causas directas pueden ser mil y una, desde un contratiempo a la hora de hacer la compra (no queda nuestra marca favorita) a un desencuentro de opiniones en el trabajo, en la pareja…

Precisamente la pareja y las personas que viven o trabajan con la mujer embarazada deberían ser conscientes y comprensivos con sus cambios de humor. El vínculo con las personas que nos rodean es importante, y si existen problemas de pareja pueden verse agravados por esta situación de cambios de carácter.

Realizar tareas que nos entretengan (manualidades, lecturas, cine, música…), abrir paso a nuestra creatividad, practicar actividad física, buscar un ocio placentero, contactar con otras embarazadas, con los amigos… pueden ayudar a la mujer a sentirse bien consigo misma, reducir el estrés y los momentos de tristeza. Consultemos la lista que hemos escrito para repasar los momentos que nos generan ansiedad e intentar eliminarlos.

Por supuesto, no nos olvidamos del descanso y la relajación, tan necesarios especialmente al final del embarazo. No confundamos relajación y descanso con inactividad. Precisamente la relajación se disfrutará mejor si hemos realizado nuestros ejercicios diarios con anterioridad.

Antes de caer en el llanto (que tampoco es malo si surge de vez en cuando, normalmente después de llorar nos sentimos mejor), respiremos, alejémonos a solas e intentemos controlar la situación pensando si realmente la situación es tan grave o preocupante.

Estos consejos no solo ayudarán a mantener a raya los cambios de humos durante el embarazo y lograr una mejor salud emocional de la mujer sino que también contribuimos al bienestar y desarrollo saludable del futuro bebé.

16 mayo, 2012

Un test permite conocer el sexo del bebé desde la cuarta semana de embarazo

Los futuros padres cuentan con una técnica para conocer el sexo del bebé desde la cuarta semana de embarazo: basta con analizar una gota de sangre de la madre para saber si viene en camino un niño o una niña. Normalmente, el misterio no se desvela hasta la ecografía de la semana 20.

Conocer el sexo del bebé que se está esperando es una de las cosas que más ilusión hace a muchos padres. Ahora, puede saberse desde la cuarta semana de embarazo.

El test, que se comercializa con el nombre de MyTest Bebé, podría estar disponible en versión compacta para que la madre pueda hacerse el test en casa antes de que acabe 2012, a un precio inferior a 100 euros. Por el momento solo se hace en algunas clínicas.

Investigación genética para detectar si se espera niño o niña

La prueba se basa en lo siguiente:

Durante el embarazo, una pequeña parte de las células del feto pasan al torrente sanguíneo de la madre a través de la placenta. Y todas las células del feto tienen dos cromosomas: XX en el caso de las niñas y XY en el caso de los varones. Lo que hace esta prueba es identificar algún fragmento de ADN de cromosoma Y, que solo puede detectarse en los varones. Si se localiza , la embarazada está esperando un niño. Si no aparece, el bebé es una niña.

En los embarazos de gemelos, si se detecta el cromosoma Y, al menos un feto será niño. Y si no aparece, vienen dos niñas en camino.

Los tests para conocer el sexo del bebé basados en esta técnica existen desde hace tiempo, pero eran efectivos a partir de la séptima u octava semana de embarazo, no de la cuarta. Es decir, que puede saberse si se está esperando una niña o un varón antes incluso de que comience a latir su corazón, algo que sucede en la quinta semana.

Según MyGen Laboratorio, fabricante de la prueba, MyTest Bebé, cuenta con un porcentaje de fiabilidad de hasta el 99%. Está avalada por profesionales del Parque Científico de Madrid, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid, clínicas y centros hospitalarios públicos y privados de España.

Otras pruebas para averiguar el sexo del bebé

La ecografía de las 20 semanas es la técnica que más se utiliza y suele ser muy fiable. Solo tiene un margen de error del 5 por ciento, y casi siempre debido a que el feto no se deja ver bien.

La amniocentesis determina el sexo del bebé con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que solo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.

La biopsia de corion y la cordocentesis también detectan el sexo del bebé y también son invasivas, es decir, suponen un riesgo para el feto, por lo que tampoco se se realizan simplemente para satisfacer la curiosidad de los padres.